Miedo

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Una noche más lo ha vuelto a hacer. Es la tercera vez que queda con ella y vuelve a desaparecer en mitad de la noche. No soporta su respiración detrás de la nuca, ni las manos que lo tocan sin tener sexo entre ellas. Recoge su ropa, su corazón y su valentía y se marcha.

Suena el portazo del miedo y ella despierta hecha mierda.

El miedo al amor, perdón, la mierda del amor.

Sonia


Si cambiáramos todos los medios por los miedos, tendríamos miedos de comunicación, miedo ambiente, el fin justificando los miedos y, sobre todo, al del miedo de los Chichos.

Pues no es tan descabellado porque, cuando fuera al revés, cada vez que estuviéramos asustados tendríamos medio, y estaríamos drogándonos.

Santi


MIEDOCRIDAD: Enhorabuena, en esta sociedad la miedocridad es una virtud. Eres peor que malo, eres regular tirando a malo, y encima temes que los demás se den cuenta. El miedo, al de arriba, al de quedarte sin trabajo al qué dirán, te hace valioso, muy valioso, como trabajador y como jefe. Estás arriba pero estás abajo. Ni rojo ni blanco, eres rosa. Enhorabuena. Mitad cobarde, mitad flojo. Eres mitad de todo pero no eres ni medio hombre. Al leer estas palabras has pensado primero que era una errata y luego que están hablando de ti, que es desagradable que la gente escriba cosas insultantes, te jode, te cabrea, pero aún así  no vas a hacer nada, porque eres un miedocre.

@Aguafrita


Hago al niño, niño.
Hago al viejo, viejo.
Hago al débil, débil.
Hago al fuerte, fuerte.

Frederic Hierro

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Silencio

Silencio Redactados

Si lo que vas a decir no es más bello que lo que estoy viendo ahora mismo en el móvil, no lo digas.

Sonia


Quien calla, otorga. Así acabó aquel mudo en la cárcel. Acusado por un crimen que no cometió, pero del que tampoco soltó prenda. Bueno, alguna muda sí le soltaron, pero ni era su mujer ni aquello le provocó placer. Como tampoco le gusta que la justicia sea ciega, porque no puede ver las palabras que pronuncia. Palabras que están compuestas por la h de hombre y la p de psicología. Palabras que se las lleva el viento; quien cuando es aire, otorga.

Santi

Libros

LIBRO-REDACTADOS

Y lo hice de nuevo, cuando pensaba que ya había aprendido la lección. Cuando juré que nunca más volvería a hacerlo. No pude evitarlo, me salió. Típico que no te das cuenta, que lo haces sin pensar. Sé que nunca más viajarás a mi lado…

Porque cuando dejas un libro, nunca más vuelves a verlo, aunque le pongas tu nombre dentro.

Sonia


Lo primero que le llamó la atención fue su apariencia, porque aunque iba de duro sabía que se lo podía meter en el bolsillo. Y es que tenía ante sí una gran aventura, él tenía las palabras sin las que ella se había quedado al verle.

Por eso decidió devorarlo cogiéndolo entre sus manos, chupándose los dedos. Hasta que llegó el momento de pasar página.

Santi


Sabes como un libro en su penúltima hoja.

Aída (Colaboradora)